lunes, 23 de marzo de 2015
HIJOS, NO GRACIAS (VERSIÓN NACHO CANUT):
"El creador reflexiona que podría haber tenido hijos cuando se acostaba con mujeres pero no lo hice. No sabría como educarlos. Mi novio es un caballero francés, un hombre sensato que podría ser un buen padre. Pero un hijo me quitaría protagonismo. Tendría la juventud y la novedad a su favor y siempre sería más gracioso. Yo no puedo estar compitiendo constantemente con eso".
Almudena Ávalos. Entrevista a Nacho Canut para el suplemento el País Moda, nº 180.
Esto me hace formularme (otra vez) la siguiente pregunta: ¿Cuántos creadores, en sentido general, han tenido hijos? ¿Cuántos se han ocupado realmente de ellos? Porque una cosa es tenerlos y otra es ser padre. Y ejemplos hay muchos...
domingo, 15 de marzo de 2015
Sobre la sinceridad de los políticos...
"Es que muchos no fueron construidos para lo que dijeron a la gente (...) Mucha gente no sabe que este pantano fue la contraprestación que Iberdrola exigió al gobierno de Felipe Gonzalez a cambio de cerrar la central nuclear de Lemóniz cuando ETA mató al ingeniero Ryan y la cosa se puso muy grave (...) Se manipuló a la gente. Los más desfavorecidos por Riaño eran los que más a favor habían estado: los presuntos regantes. Veinte años después no regaban".
(Julio Llamazares, Entrevista de Javier Rodriguez Marcos para el suplemento Babelia, nº 1212)
jueves, 26 de febrero de 2015
La religión para un científico...
Juan José Millas nos habla en un reciente artículo de la revista Que Leer de un libro llamado "Dios y la ciencia", de Jean Guiton y nos dice:
"En él dos reputados astrofísicos, desnudan, en compañía de Guiton, la realidad quitándole un velo en cada capítulo (...) Lo raro es que detrás del último velo no hay nada, o en todo caso hay sólo interacciones (...) De ahí que Guiton, cuando le preguntan por su confesada religiosidad, responda que ésta se debe a que prefiere el misterio al absurdo".
miércoles, 21 de enero de 2015
PARA
SENTIR LO QUE SIENTO
Lo que
sintió Pavese.
Estoy
sintiendo lo que sintió Pavese.
Y no hace
falta el teléfono.
Llamas y
nadie te contesta.
Pides ayuda
y el silencio te escupe su desprecio.
No.
No hace
falta el teléfono.
Para sentir
lo que siento.
Para sentir
lo que sintió Pavese.
Algunos,
los que nada saben,
creen que
la soledad
puede ser
la peor pesadilla
de un
hombre.
Pobre Pavese, que solo se debió
sentir,
murmuran,
apesadumbrados
y ciegos.
¡Ciegos!
Los que
nada saben…
hablan y
hablan. Sus palabras parecen
veredictos
irrevocables.
Son
palabras tan claras y soberbias
que no
explican nada.
Y ahora
estoy siento lo que sintió Pavese.
Ahora soy
Pavese frente al teléfono…
Hay
demasiado pasado sobre ni espalda.
No puedo
seguir andando, pero tampoco puedo volver atrás.
Por eso,
y porque sé
que una
respuesta inesperada
puede ser
infinitamente peor
que el
silencio;
os digo:
cierto, Pavese se sintió muy solo,
tan solo
como sólo puede sentirse un hombre solo,
pero no
basta.
No basta la
soledad para acabar con un hombre acostumbrado a la soledad.
(Y lo digo
con conocimiento de causa…)
Así que,
vosotros que lo sabéis todo, cerrad
vuestras
bocas.
Cerrad vuestra
vanidad, y oíd:
algo peor
que una respuesta inesperada
es una
respuesta predecible.
(Pavese lo
sabía bien.
Por eso
prefirió el silencio.)
jueves, 20 de febrero de 2014
jueves, 2 de enero de 2014
Unas reflexiones sobre la naturaleza pasada y presente del poder.
NADA NUEVO BAJO EL SOL (NUESTRO SUFRIMIENTO TIENE UN MOTIVO, PERO NO UN SENTIDO)
Transcribo un párrafo que creo que resume bien la idea central de un artículo del profesor premio novel de economía Paul Krugman publicado recientemente en El País:
“Aparte de todo esto, en el corazón de Europa –sobretodo en Alemania– una proporción considerable de la opinión pública está profundamente imbuida de una visión falsa de la situación. Hablen con las autoridades alemanas y les describirán la crisis del euro como un cuento con moraleja, la historia de unos países que vivieron por todo lo alto y ahora se enfrentan al inevitable ajuste de cuentas. Da igual que esto no sea en absoluto lo que sucedió (o el asimismo incómodo hecho de que los bancos alemanes desempeñasen una función muy importante a la hora de inflar la burbuja inmobiliaria de España). Su historia se limita al pecado y sus consecuencias, y se atienen a ella.
“Y lo que es peor, esto es también lo que creen los votantes alemanes, en gran parte porque es lo que los políticos les han contado. Y el miedo a la reacción negativa de unos votantes que creen, erróneamente, que les toca cargar con las consecuencias de la irresponsabilidad de los europeos del sur hace que los políticos alemanes no estén dispuestos a aprobar un préstamo de emergencia esencial para España y otros países con problemas a menos que antes se castigue a los prestatarios.”
En fin, el artículo sigue, y no tiene desperdicio. La final la conclusión es la de siempre, la ignorancia, la mezquindad y la avaricia se suman a partes iguales para hacer que el problema se vuelva irresoluble. Porque para resolverlo los que tienen la capacidad de hacerlo tendrían que levantarse y mover el culo para ayudar a sus vecinos, aunque sólo sea para volver a poder sentarse luego tranquilamente otra vez en su cómodo asiento, con su culo a salvo. Si no hacen nada, a lo mejor un día se encuentran con que les han embargado, a ellos también, la silla. La historia da muchos ejemplos de casos parecidos. Tan abundantes como inútiles. Por lo visto el ser humano es incapaz de aprender nada (y cuanto mayor es el grado de poder menor es su capacidad de aprender). En fin, nada nuevo bajo el sol.
lunes, 11 de noviembre de 2013
MÁS SOBRE EL SENTIDO DE TODO ESTO (SI LO HAY...)
EL VICIO-OFICIO DE ESCRIBIR...
-¡Ah!, sí, bien… ¿pero te pagan?
Estoy hasta los
c. de oír esta pregunta (y perdonen el exabrupto, y que conste que no es
machismo, si fuera mujer diría hasta los ov. y me quedaría tan tranquila…).
Generalmente suelto alguna respuesta vaga, educada, y cambio de tema rápido. Me
quedo con las ganas de decirles: ¡Pedazo de ignorante! ¿No sabes que el cuadro
que más beneficios le reportó a Goya fue un cuadro por el que no cobró un duro?
Pero no lo digo, ya digo. No lo digo porque no quiero ser pedante y porque no
quiero ir llamando necios a amigos, conocidos y gentes diversas. Sin embargo
siempre pienso en eso, en el retrato de Floridablanca pintado por un
completamente desconocido Goya, gracias a la mediación de su amigo el arquitecto
Ventura Rodríguez. Sin la intervención del arquitecto, Floridablanca no se
hubiera dejado pintar por un pintor desconocido, ni gratis. Y aunque Goya no
cobró un real por este cuadro, fue su primera obra importante, la que le abrió
las puertas de la aristocracia madrileña, la que le permitió entrar en contacto
con la familia real (dando un rodeo, eso sí, pues para llegar al aposento del
rey tuvo que irse antes a cazar a Arenas de San Pedro con un Borbón desterrado,
pero al final llegó, y eso es lo que importa), la obra que hizo, en última
instancia, que ahora nosotros (todos o casi todos nosotros) conozcamos el
nombre de Goya. ¿Le salió rentable el cuadro o no? ¿Tenía que haberse plantado
y haber dicho “no, yo gratis no hago nada”, eso es lo que debía haber hecho?
También, en estos
casos, me viene a la memoria un párrafo de un fantástico libro de Luis Antonio
de Villena, “El burdel de Lord Byron”, donde cuenta que este poeta, a pesar de
ser de los más leídos en su tiempo, no quería cobrar ningún derecho de autor,
pues consideraba que “un lord no debe ganar dinero con sus vicios”.
Naturalmente Byron era rico, pero al final iba siempre perseguido por una
legión de acreedores y tuvo que acabar vendiendo parte de su patrimonio para
pagar sus deudas. Pero siempre consideró la poesía un vicio aristocrático.
Y todo esto me
lleva a pensar (sí, yo pienso mucho, ¡qué se le va a hacer!) en como Toulouse-Lautrec
abortó un intento de suicidio al ver que un cuadro suyo estaba inacabado (ya lo
tenía todo en marcha, cuando de reojo vio el cuadro y pensó: “Ahí falta una
pincelada”, y ya se sabe, una pincelada lleva a otra y a otra y luego ya no
tienes ganas de matarte, al menos por esa noche), y en una conversación que
hace años tuve con un poeta con más años que yo sobre otro poeta con más años
que yo (pero menos que el primero), en la cual este poeta (gran poeta, por
cierto) me dijo que el poeta del que hablábamos pertenecía a la generación de
poetas que pensaba que SE PODÍA VIVIR DE LA POESÍA. Craso error, desde luego.
Enorme y terrible error el de esta generación de poetas que me preceden con
unos pocos años. Pobres ilusos… No se puede vivir de la poesía. PERO SÍ SE
PUEDE VIVIR POR LA POESÍA. Uno tiene que ser lo que tiene que ser y no otra
cosa, o estará siempre condenado a una plena infelicidad (algo, desde luego,
muy común en todas las épocas). Pero como dice Javier Cecas: El auténtico yo del
escritor no es el yo social sino el yo literario, el yo que escribe y que ha
invertido en lo escrito lo mejor de su talento y su inteligencia. De manera
que, si a un escritor le quitas su mejor yo, ¿qué le queda?
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